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El TEA desde la cinematografía
G. Lorenzo Sanz
E. González Olías.
Unidad de Neurodesarrollo. Neurología infantil. Hospital Universitario Ramón y Cajal. Universidad de Alcalá. Madrid

El objetivo principal que nos hemos propuesto es utilizar el cine como medio para estimular y favorecer el conocimiento, la  normalización y el acercamiento a la realidad y situación de las   personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA).
Las películas no son documentos científicos. Presentan una realidad que responde a la visión que el director y los guionistas tienen sobre el tema y puede estar sesgada, alterada o ser errónea. Por eso conviene completar, ampliar y matizar las informaciones.
Las películas pueden llevarte tanto a lejanos mundos de fantasía, misterio, humor, drama y aventuras como a temas, intereses y cuestiones más cercanos del mundo actual. Está claro que “una imagen vale más que mil palabras” y que no podemos olvidar que estamos en la era tecnológica y audiovisual y que nuestros pacientes y alumnos son “nativos digitales”.
El cine provoca emociones y ayuda a empatizar con los personajes. El espectador se ríe, se sorprende, se enfada, se entristece, se anima o se ilusiona. Por otro lado, permite conocer, aprender, adquirir información. Es un medio muy atractivo, ameno, motivador y divertido. Y muy importante, promueve y modifica creencias, actitudes y valores.
En la historia del cine existen aproximadamente unas 40 películas en las que aparecen personajes protagonistas o secundarios con TEA,  para elaborar  esta charla hemos seleccionado alguna de ellas como:
“Adam”  una película de nacionalidad estadounidense del año 2009 dirigida por Max Meyer.
“Sueño de una noche de invierno”  una película de Serbia y Montenegro del año 2004 y dirigida por Goran Paskaljevic.
“Ben X”  una película belga de 2007 dirigida por Nic Balthazar.
“Mary and Max”  una película australiana de animación de 2009, dirigida por Adam Elliot.
“María y yo”  una película-documental española de 2010 dirigida por Félix Fernández de Castro. Esta película es enseñanza y aprendizaje, es amor y respeto, es magia y poesía.
Los protagonistas de las  películas son María, Ben, Max, Jovana y Adam. Dos niñas, un adolescente y dos adultos. En cada uno de sus viajes o historias les acompañan personajes que conforman su familia, que transmiten su amor y que ofrecen su generosa amistad. Y también nosotros, los profesionales dedicados a su atención médica, psicológica, social y educativa.
María tiene 12 años, una sonrisa contagiosa, un sentido del humor especial y tiene autismo. Vive con su madre en Canarias a 3 horas en avión de Barcelona, donde vive su padre. Cuando sale de vacaciones con él, ríen, hablan, hacen listas de gente y comen hasta hartarse. Es feliz.
Ben va al instituto. Es tímido, retraído y muy inteligente; es el raro de la clase, el favorito de bromas y crueldades. Del infierno del colegio se refugia en un videojuego del que es dueño y señor. También se siente bien con el amor de la princesa de las letras. Tiene síndrome de Asperger.
Max tiene 44 años, es judío, obeso y un “aspie”. Vive en Nueva York y mantiene una amistad por correspondencia con Mary, una niña australiana de 8 años que vive en los suburbios de Melbourne. Es su mejor amiga, su única amiga.
Jovana tiene 12 años y es autista. Refugiada de Bosnia, vive en serbia con su madre. El padre nunca aceptó el autismo de su hija y las abandonó. Son marginados en un mundo marginado. Jovana tiene alas y es hija de las hadas.
Adam es un adulto con síndrome de Asperger. Es ingeniero electrónico y trabaja como inventor de juguetes, tiene pasión por el universo y las estrellas, y está enamorado de Beth.
María y Jovana acuden a un centro de Educación Especial. Ben a un Instituto de Enseñanza Ordinaria. Max ha probado con muchos trabajos y Adam termina trabajando en un observatorio de California. Cada cual a su manera trata de integrarse en la sociedad pero no resulta fácil porque Ben sufre el rechazo y acoso de sus compañeros, Max trabaja en casa sin apenas éxito y a María la dirigen algunas miradas de pena, rareza y compasión. A pesar de todo, son felices. Disponen de una amplia o reducida red de cariño. Y ríen, bailan, cantan, comen, juegan, se enamoran y tienen amigos.
El análisis de estas películas nos permite hacer diversas reflexiones:
    El cine puede ser uno de los métodos más eficaces y poderosos  para promover  actitudes  y valores positivos como la comprensión, la aceptación y la inclusión del TEA en la sociedad.
    El cine puede ser un recurso pedagógico y una herramienta de trabajo con alumnos, familias, profesionales e investigadores.
    Gracias al cine la población puede concienciarse y sensibilizarse ante determinadas realidades  y situaciones.
    Las imágenes del cine pueden hacer visibles a los invisibles y sensibles a los insensibles.
    A través del cine se pueden evitar prejuicios y desterrar mitos.
    Las personas con TEA podrían aparecer en más papeles protagonistas, en historias que se ajusten a una realidad positiva y atractiva. En historias contadas con amor y respeto.
    Sería interesante poner en marcha experiencias para que los cines se adapten a las personas con TEA.
    El cine debe tratar de ofrecer a las personas con TEA como seres capaces, independientes y funcionales.  Con relevancia social, integrados y normalizados. Ciudadanos con autodeterminación, calidad de vida e igualdad de oportunidades.
Nos gustaría terminar este trabajo con una reflexión que hace Max en la película. Todos los humanos somos imperfectos y  tenemos que aceptarnos como somos, con defectos y todo. No podemos elegir nuestros defectos pero si a nuestros amigos. Tenemos que querernos por lo que somos y lo que tenemos, estar orgullosos de nosotros mismos y aprender a convivir con nuestro “yo”, que nos va a acompañar toda la vida.

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