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ATENCIÓN Y MEMORIA: RELACIONES Y DISOCIACIONES
EN EL NIÑO
Juan Narbona y Nerea Crespo.
Unidad de Neuropediatría. Clínica Universitaria
de Navarra. Pamplona (España)
La continuidad de las conductas conscientes requiere
la puesta en juego de la memoria operativa (MO), o memoria
de trabajo, que conjuga los datos de la realidad actual
con los recuperados desde la memoria a largo plazo y
con los esquemas secuenciales de acción adaptativa.
La atención selectiva y la MO, con la subsiguiente
atención sostenida, son herramientas básicas
del sistema ejecutivo. Se analizan los datos recientes
acerca de las relaciones entre la memoria y la atención
durante el desarrollo, y sus posibles disociaciones
y asociaciones comórbidas. Los paradigmas experimentales
con respuesta demorada o emparejamiento demorado implican
a la vez la atención y la memoria operativa.
En situaciones clínicas neuropediátricas
tales como las lesiones tempranas de los lóbulos
frontales, el TDAH, y las epilepsias frontales, se afectan
la MO y la atención de forma variable: ello compromete
los procesos de selección-adquisición,
manipulación , recuperación y toma de
decisión.
También la memoria a largo plazo (MLP) puede
verse afectada, a la par que la MO, en lesiones de estructuras
prefrontales. Pero, en cambio, no suele afectarse la
MLP en niños con TDAH “puro”, según
datos recientes de la bibliografía y nuestra
propia experiencia. En los niños con TDAH más
trastorno de aprendizaje sí se ponen de manifiesto
dificultades de memoria a largo plazo. El rendimiento
en aprendizajes a largo plazo puede ser mejorado con
psicoestimulantes por su efecto sobre la MO y los procesos
de adquisición, manipulación y recuperación.
Por otra parte, los niños con síndromes
amnésicos por lesiones bitemporales pueden presentarse
como aparentemente inatentos en la vida cotidiana. Un
cuidado análisis neuropsicológico de estas
disociaciones y asociaciones permitirá ajustar
mejor las estrategias de intervención terapéutica.
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