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Michael Alessandri1,
Peter Mundy1 y Roberto Tuchman2
1 Departamento de Psicología,
Universidad de Miami
2 Departamento de Neurología, Universidad de
Miami y el Centro Dan Marino del Hospital Infantil de
Miami,
Dirección correspondencia:
Roberto Tuchman, M.D.
Dan Marino Center
2900 South Commerce Parkway
Weston, Florida
Teléfono: (954) 385-6200
e-mail: tuchman@att.net
Resumen
La mejor manera de considerar el autismo es como un
trastorno del espectro en el cual los componentes dimensionales
de la cognición social, la comunicación
y la flexibilidad presentan variaciones entre individuos
que satisfacen los criterios del autismo. La característica
clínica fundamental que define el autismo es
una alteración de la interacción social
que no es absoluta y que cambia según el nivel
cognitivo del niño, la etapa del desarrollo en
que se encuentra y el tipo de estructura social en la
cual se observa. La genética ejerce una influencia
poderosa sobre las aptitudes sociales y las deficiencias
de interacción social se distribuyen constantemente
entre la población general con cortes aleatorios
que definen quién está afectado por trastornos
del espectro autista y quién no. Esto es consecuencia
de una interacción compleja entre varios factores
biológicos y ambientales. El término ‘atención
conjunta’ se refiere a la capacidad que demuestran
los individuos para coordinar la atención con
un interlocutor social con respecto a algún objeto
o acontecimiento; una alteración en esta habilidad
temprana, y especialmente una capacidad deficitaria
para iniciar la atención conjunta, es uno de
los síntomas principales del autismo. Existen
datos que sugieren que la corteza frontal dorsomedial
y el cíngulo anterior contribuyen al desarrollo
de la capacidad del niño para mantener representaciones
de sí mismo, de un interlocutor social y de un
objeto de interés. La habilidad para participar
con frecuencia en conductas de orientación social
y, en última instancia, en numerosos episodios
de coordinación de la atención social,
o atención conjunta, quizá sea una experiencia
crítica durante un período determinado
del desarrollo que sirve para que se organice el neurodesarrollo
social. También se revisa un modelo del neurodesarrollo
que explica cómo estas deficiencias tempranas
en la cognición social pueden llevar al autismo.
Palabras claves: Atención conjunta,
Autismo, Neurodesarrollo, Neurología, Social
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