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= Conferencia de Clausura
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SIMBIOSIS
DE LA NEUROPEDIATRIA Y LA NEUROPSICOLOGIA:
EXPERIENCIA PERSONAL Y PANORAMA ACTUAL |
| Ponente:
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Pascual Castroviejo, Ignacio
Jefe del Servicio de Neurología Pediátrica.
Hospital Universitario La Paz. Madrid
Profesor Asociado Facultad de Medicina. Madrid |
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Hora: 13.15 Dia
: 22 de Febrero del 2003 |
El síndrome de déficit
de atención e hiperactividad (TDAH) es un cuadro complejo
que afecta a personas de ambos sexos y de todas las edades. El diagnóstico
no tiene muchas dificultades. Los criterios dictados por la Asociación
Americana de Psiquiatría, especialmente los del DSM IV (1994)
son los más aceptados- En los últimos años,
sin embargo, se han incluido, como una parte importante del TDAH,
los trastornos comórbidos, que han hecho aumentar de forma
espectacular el número de sujetos afectados, especialmente
a expensas de adolescentes y adultos e todas las edades, y también
el número de fármacos, que ya no son una corta lista
de las sustancias estimulantes. De pronto, han irrumpido una gran
cantidad de productos destinados a tratamientos de cuadros psiquiátricos
cuyo manejo requiere unos conocimientos básicos aceptables
sobre su farmacocinesia y farmacodinamia por las consecuencias negativas
que, seguro, van a tener su mal uso.
Queda claro, por tanto, la dependencia que estos sujetos van a tener
del médico que conozca en profundidad la clínica,
que descarte patología orgánica (tumor, enfermedad
degenerativa, etc) que pudiera precisar un tratamiento drástico
totalmente diferente al del TDAH clásico, y la farmacopea
más adecuada que, de una forma u otra, todos estos pacientes
precisan y en muchos casos van a estar supeditados a ella, quién
sabe si por toda la vida.
Negar el papel que los psicólogos / as pueden jugar en el
estudio y tratamiento de apoyo en esta patología, como han
hecho algunos equipos americanos, canadienses y australianos –
quizá los que más han aportado al conocimiento del
tema – nos parece exagerado. Los psicólogos / as saben,
como principio fundamental, que su campo está potencialmente
en todo aquello que no se refiera al diagnóstico etiológico
y al tratamiento farmacológico, ya que para lo uno y para
lo otro se precisan conocimientos que sólo se adquieren estudiando
Medicina y concretamente alguna de las especialidades que entran
en el grupo de Neurociencias.. Si alguien piensa que, con ello,
queda muy reducido el campo de los que se dedican a la Neuropsicología,
se les debe aclarar que están muy equivocados. En la faceta
diagnóstica tienen un campo amplio en el que pueden trabajar.
Por señalar, sin entrar en profundidades, diremos que los
tests mentales y de personalidad, la situación de los padres,
especialmente las de las madres (a las que “machacan”
generalmente tanto los hijos varones como mujeres), conocimiento
de problemas de estos niños con los colegios, etc, que van
a manejarlos fundamentalmente ellos. Su papel va a ser todavía
más amplio en el campo de la terapia. Si bien parece que
las terapias de apoyo individual a los niños, psicoterapia
a jóvenes y adultos – tanto individuales como “de
grupo” – parece que han dado poco resultado hasta el
momento, en los últimos años se están haciendo
programas de formación o de entrenamiento – no sólo
informativos – a los padres, que parecen dar mejores resultados.
Hay otro problema de suma importancia al que, a nuestro modo de
ver, apenas se está dando todavía una mínima
atención respecto a la que verdaderamente precisa. Se trata
del apoyo psicológico que precisan las madres – a veces
también los padres – de los sujetos con TDAH, que caen
en depresión derivada de la desorientación que el
fracaso al que los conduce cualquiera de las vías de actitud
con sus hijos (blanda y tolerante, dura e intolerante, o del término
medio ) . No hay duda de que el tratamiento más eficaz en
el campo del TDAH es el apoyo a las madres. Si ese pilar maestro
del edificio familiar cae, toda la estructura se va abajo, con destrucción
de ella misma, del esposo, de los otros hijos y del propio sujeto
con TDAH. Un profesional bien preparado y con madurez en su personalidad
puede realizar una labor incalculable e impagable. Para ello hace
falta algo más que el título de psicólogo,
que es muy poca cosa, si no va acompañado de personalidad
madura, preparación en el tema, experiencia, motivación
por lo que hace y estudio de la persona que tiene delante para saber
que” cada uno tiene un tratamiento diferente”, que esta
supeditado a sus características personales y circunstancias
puntuales.
En fin, los neuropsicólogos (los bien preparados) , al igual
que otros profesionales, tienen amplio campo en estudio y tratamiento
de los sujetos con TDAH, pero tienen que saber cuáles son
sus funciones y hacerlas bien. Por suerte para ellos, pocos otros
profesionales pueden sustituirles en su realización. Su entrada
en el campo que pertenece al médico es un error que siempre
se paga con el fracaso.
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