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 Artigas-Pallarés J


Entre las múltiples teorías etiológicas del autismo ha alcanzado gran resonancia popular la implicación de la vacuna triple vírica como causa de autismo. La  conexión entre vacunas y autismo se sustenta en dos teorías. Por una parte, se atribuye a la fracción antisarampionosa de la vacuna el desarrollo de una enteropatía malabsortiva que facilitaría la absorción de neuropéptidos tóxicos, cuyo efecto en el cerebro favorecería la aparición del autismo. La otra teoría involucra al thimerosal - combinación de etilmercurio y tiosalicilato - utilizado como preservativo en algunas vacunas, entre ellas la triple vírica. Los datos en favor de estas hipótesis han generado una gran alarma social, especialmente en ciertos entornos proclives a la aceptación de hipótesis y terapias “alternativas”.  El presente artículo analiza  los datos en base a los cuales se sustentan la implicación de la vacuna triple vírica en el autismo. Por otra parte, pone en evidencia la debilidad de los argumentos antivacuna, asi como la contundente replica, basada en trabajos experimentales y epidemiológicos, que se ha generado tras la dramática alarma social. De modo paralelo al debate científico ha existido un debate jurídico, consecuencia de las más de 5000 demandas en Estados Unidos, cuyas peticiones de compensación económica superaban en conjunto los 2 billones de dólares. El fallo del tribunal, ejemplarizado en el caso concreto de la niña Michelle Cedillo, dictaminaba el 12 de febrero de 2009 que el peso global de la evidencia era abrumadoramente contrario a las teorías planteadas por los demandantes.

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