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TRASTORNOS DEL LENGUAJE
Dr. Fernando Mulas
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PSICOFARMACOLOGÍA DE LOS TRASTORNOS COMÓRBIDOS ASOCIADOS AL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH)

Palacio de Congresos de Valencia
Viernes, 2 de Marzo 18.25h Ponente: Alberto de la Osa

Autores

A. De la Osa a, F. Mulas a,b, M. Téllez a, R.Gandía b, L. Mattos b
a Servicio de Neuropediatría. Hospital Universitario La Fe.
b Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica (INVANEP). Valencia. España.

Objetivo

Esta revisión y su exposición pretende dar una visión global del problema, analizando las características del los trastornos comórbidos asociados al TDAH y las herramientas farmacológicas que permiten modular sus efectos deletéreos.
 
El concepto de TDAH ha dado un giro desde una posición simplista inicial hasta concluir en un diagnóstico que  engloba dificultades de carácter crónico en las funciones para la activación, integración y organización de la actividad mental. Esta complejidad, que cada vez va en aumento, se ve relacionada con la asociación de trastornos comórbidos, entendidos como otros trastornos psiquiátricos que aparecen en la base de un TDAH como diagnóstico primario. Dentro de este numeroso grupo de patología asociadas encontramos: trastornos del estado de ánimo, tanto unipolares como bipolares, trastornos de ansiedad, trastorno de Tourette, trastornos del aprendizaje, trastornos del sueño, trastorno obsesivo-compulsivo, trastornos relacionados con sustancias, trastornos del comportamiento perturbador como son el trastorno negativista desafiante, el trastorno disocial y el trastorno del comportamiento pertubador no especificado.

El manejo de psicofármacos en niños con TDAH requiere una atención especial hacia los distintos patrones de comorbilidad. Dentro del arsenal terapéutico de uso en estas patología, podemos encontrar los siguientes grupos de psicofármacos: Psicoestimulantes, desde hace muchos años los fármacos de elección, entre los que se encuentra el metilfenidato, fármaco más usado en el tratamiento del TDAH;     Antidepresivos, perteneciendo a este grupo moléculas como la atomoxetina, potente inhibidor del transportador presináptico de noradrenalina, usado en el TDAH asociado a trastorno por tics o síndrome de Tourette, parece no empeorar los tics, incluso puede mejorarlos y cuando coexisten TDAH y síntomas ansioso-depresivos o TOC. Otros antidepresivos son la reboxetina, considerandose su uso cuando el TDAH se asocia a depresión; antidepresivos tricíclicos; bupropión; inhibidores de la monoaminoxidasa, como la Selegilina, que ha demostrado un efecto positivo en paciente con TDAH que  además presentaban tics. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: han mostrado eficacia en el tratamiento de la depresión, ansiedad y TOC, pero no en el TDAH. La venlafaxina, inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina y noradrenalina, además de inhibir débilmente la recaptación de dopamina. Se podría usar en pacientes adultos con TDAH. Dentro del grupo de los antipsicóticos atípicos, la risperidona se considera el fármaco de elección para el manejo farmacológico de la conducta agresiva asociada al TDAH, en el caso de comorbilidad con trastorno de conducta y también con tics y síndrome de Tourette. Cuando la comorbilidad es un trastorno generalizado del desarrollo pueden utilizarse la olanzapina o aripiprazol. La clonidina, agonistas alfa adrenérgico, es un antihipertensivo central con acción agonista alfa adrenérgica, usada en TDAH que asocian síndrome de Tourette, resistente a psicoestimulantes, solos o asociados a neurolépticos, o en casos comórbidos con agresividad severa. La buspirona mejora tanto los síntomas propios del TDAH como la conducta disruptiva.  El uso de anticomiciales como en el caso del topiramato podría plantearse asociado al tratamiento básico en un cuadro clínico donde prima la impulsividad.

La importancia del conocimiento de las distintas comorbilidades radica en su especial frecuencia y efecto pronóstico. De este modo, es necesario primero llegar a un diagnóstico lo más acertado y precoz posible con el objetivo de implantar una terapéutica que nos permita yugular el problema. Para ello precisamos del conocimiento de los distintos psicofármacos que en mayor o menor medida han demostrado su eficacia.

 
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