Novedades en la web:

30-01-2007
Añadidos nuevos resumenes de las conferencias.

23-01-2007
Publicación del programa completo, saludo y sistema de inscripción vía web.


Próxima aparición:
TRASTORNOS DEL LENGUAJE
Dr. Fernando Mulas
Viguera Editores

 

< Volver atrás

TRASTORNO DAMP DE GILLBERG: ¿SUBTIPO TDAH O ENTIDAD INDEPENDIENTE?

Palacio de Congresos de Valencia
Viernes, 2 de Marzo 16.00h Ponente: Dr. Julián Vaquerizo Madrid

Autor

Dr. J. Vaquerizo Madrid
jvaquerizo@neuroinfancia.com [1]
julian.vaquerizo@ses.juntaex.es [2]
[1] Centro CADAN de Atención al Neurodesarrollo
[2] Unidad de Neuropediatría (Departamento de Pediatría Prof. J.J. Cardesa García) HUMI Badajoz

Definición del Trastorno DAMP

Un grupo de niños padece un déficit de integración perceptivo-motriz (en el contexto del aprendizaje no verbal). Tienen déficit atencional, déficit de atención viso-espacial, pobreza en la maduración de la coordinación y dispraxia constructiva. Esta problemática ha sido definida desde la década de los 60 como Disfunción cerebral mínima (Clements, 1966; Fejerman, 1987). Gillberg y colaboradores han revisado más recientemente los criterios y los han conceptualizado como Déficit de Atención, del control Motor y de la Percepción (o con el acrónimo DAMP) (Gillberg, 1983; Gillberg, 1998).

El término DAMP es usado en los países nórdicos como un diagnóstico operacional para definir a la combinación de déficit de atención, torpeza motora y trastorno del aprendizaje perceptivo-visual en ausencia de retraso mental y  parálisis cerebral. Se trataría, según estas propuestas, un síndrome de disfunción neuroevolutiva, y tal y como lo define el grupo de Gillberg, con un alto grado de comorbilidad psiquiátrica (Landgren, Kjellman & Gillberg: Arch Dis Child, 1998; 79: 207-212)

Parece ser más frecuente en niños que en niñas y no existen diferencias con los grupos control en cuanto al status socio-económico de las familias. El nivel de desarrollo cognitivo es variable pero en general (en el 75% de los casos) los niños con DAMP tienen un CI dentro de la normalidad y en rango de categoría límite en el otro 25%. Queda descartado cuando hay diagnóstico de retraso mental.

Antecedentes familiares
Ha llamado la atención la presencia de problemas en el lenguaje en los padres de los niños afectos de DAMP pero no en las niñas.

Antecedentes perinatales
Se ha demostrado únicamente entre ellos al consumo materno de tabaco, que se constata en el 36% de los embarazos. La exposición materna al tabaco reduce la actividad prostaciclínica y disminuye la protección fetal a la hipoxemia, tal y como se ha demostrado en experimentación animal donde se ha objetivado retraso en la maduración neuronal y da lugar a trastornos comportamentales. El efecto de la exposición al tabaco sobre una base genética determinada daría como resultante el trastorno DAMP. No se han demostrado diferencias significativas en lo que respecta a consumo de fármacos, incluidos antiepilépticos o alcohol.

Desarrollo psicomotor
El 65% de los casos de DAMP tiene dificultades en el desarrollo lingüístico, considerado además un buen marcador pronóstico de los trastornos evolutivos de lectura y la escritura.

¿Dónde situamos nosológicamente el DAMP?

Para muchos autores existe un continuo clínico entre TDAH y Trastorno de Asperger (TA), que no se excluyen, sino que se solapan. De hecho el lenguaje sería el eje común de ese continuo, en especial el aspecto semántica-pragmática del mismo. En nuestra experiencia hasta el 7.2% de los casos remitidos a un centro especializado por sospecha de TDAH recibieron posteriormente el diagnóstico de TA (García Reymundo M et al. Rev Neurol, 2006; 43 (Supl 1): S217-S272).

Muchos niños con TA pueden cumplir además los criterios clínicos definidos para el DAMP y, de hecho, algunos autores considerarían al DAMP como el eslabón clínico entre ambos trastornos: Es un concepto nosológico útil que define mejor que la ‘disfunción cerebral mínima’ el componente de disfunción no verbal del TDAH y lo acerca, por tanto, al TA (Ruggieri VL. Rev neurol, 2006; 42 [supl 3]: S51-6).

Algunos autores como Crespo-Eguílaz y col. (Crespo-Eguílaz N, Narbona J. Rev Neurol, 2006; 43 (Supl 1): S217-S272) incluyen recientemente al DAMP en el contexto del TDAH y lo presentan como una variante comórbida, concretamente entre los Trastornos del aprendizaje no verbal comórbidos. Incluso clasifican el DAMP en los 3 subtipos del TDAH (con predominio del déficit de atención, combinado e hiperactivo-impulsivo). El 68% de los casos se correspondían con el subtipo TDAH-da (ó DAMP-da).

Para nosotros la clasificación actual del TDAH es, aunque necesaria, insuficiente. El espectro clínico del TDAH se amplía en dos direcciones, según se contemple el subtipo con TDAH-DA o el combinado. El subtipo TDAH-combinado tiene una íntima relación con el continuo emocional-conductual, donde la ansiedad y los síntomas internalizantes por un lado, y la actitud desafiante y otros síntomas externalizantes por otro, definen fenotipos que el propio Barkley ha reconocido de enorme utilidad práctica (Barkley R. ADHD: A Handbock for diagnosis and treatment. 3ª ed. 2006). El subtipo TDAH-DA, por su parte, se podría implicar en el continuo aprendizaje-comunicación, donde encontramos en el otro extremo al TA y los TANV. En este continuo, y también como eslabón entre TDAH y TA, podemos encontrar al Trastorno DAMP. Consideramos personalmente que el DAMP es un síndrome clínico con personalidad propia, que no debe incluirse entre las ‘comorbilidades’ del TDAH sino, como apunta Martin Kutcher, en el sentido de un “Síndrome Mix” que relaciona el TDAH con otras dificultades del neurodesarrollo como los trastornos del aprendizaje, el espectro autista, el Trastorno de Tourette, la depresión o los trastornos en el procesamiento central auditivo (Kutcher M. L. 2005). Kutcher define el síndrome MIX como una realidad clínica en la que muchos niños manifiestan una combinación de rasgos genéticamente determinados que se presentan al mismo tiempo. Cada uno de estos problemas puede exacerbar a los demás. Cada uno de ellos tiene su propio gradiente de severidad, con un determinado nivel de impacto. Incluso aunque no alcancen la categoría de ‘trastorno’ por no cumplir los criterios formales el resto de problemas podrá beneficiarse de la intervención clínica, es lo que Ratey y Johnson denominan ‘Shadow syndrome’ (Ratey y Johnson, 1998).

 
^ Subir ^