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Condiciones tempranas del desarrollo y aprendizaje: el papel de las funciones
ejecutivas
Día: 23 de Febrero 2006
Hora de intervención: 16:30h
Ponente: S. Sastre (Logroño)
 

INTRODUCCIÓN
El concepto actual de Salud ha incorporado la necesidad de diagnosticar e intervenir lo más tempranamente posible con el fin de prevenir cualquier factor o situación de riesgo que pudiera alterar el bienestar biopsicosocial del individuo.
Durante la pasada década, la investigación sobre el desarrollo humano avanzó hacia la interdisciplinariedad, intentando integrar los cambios conductuales y los cambios cerebrales subyacentes, particularmente del neocórtex (1). El panorama actual reclama elaborar teorías explicativas del desarrollo humano que permitan integrar la información sobre el desarrollo estructural (neuroanatómico) del cerebro con los conocimientos sobre la conducta cognitiva y sus cambios. Para ello, se centra la mirada hacia la maduración de las regiones frontales del cerebro dado su rol esencial en las funciones cognitivas superiores que regulan la conducta cognitiva, emocional y social del sujeto. Esta perspectiva ofrece la oportunidad de renovar la conceptualización sobre los cursos diferenciales del desarrollo (típico y atípico) y las estrategias educativas, pero es preciso establecer un sólido puente entre los cada vez más numerosos resultados neuroanatómicos con los referidos al desarrollo funcional, sus correlatos conductuales y los posibles desórdenes que en él aparecen.
Para ello, la Neuropsicología actual parte de unos supuestos básicos: 1) la necesidad de la investigación interdisciplinar; 2) el marco renovado del concepto de desarrollo, la existencia de competencias cognitivas tempranas en los recién nacidos y su importancia en el desarrollo cognitivo posterior.
El concepto de “desarrollo” hoy responde a un modelo integrado en el que la ontogenia se entiende como una organización jerárquica sucesiva y ordenadamente emergente con relaciones bidireccionales entre la complejidad biológica y la organización psicológica, incluyendo la actividad genética, neurológica, la experiencia y el entorno. No hay duda de que la estructura neural influencia las funciones psicológicas y el aprendizaje y, éstos, a aquella.
Desde esta perspectiva, el desarrollo cognitivo es entendido como la transformación continua y diferencial de [2] estructuras y funciones cognitivas durante el ciclo vital a partir de unas conductas preformadas y en interacción con el medio, el interés reside no sólo en las capacidades cognitivas contruidas y reconstruidas, sino también en su control, funcionamiento y manifestaciones diferenciales.
El desarrollo cognitivo se posibilita funcionalmente mediante el depliegue de las competencias preformadas, entre las que destacan la lógica (protológica), las funciones ejecutivas y la interacción social. Entre ellas, destacan las funciones ejecutivas que coordinan la consecución de un objetivo, la flexibilidad y la regulación cognitiva. Concretamente, facilitan: 1) la toma de decisiones (intentionalidad), 2) la selección y mantenimiento de la información (representación), y 3) la organización lógica y planificación de la acción. Sus componentes fundamentales son: filtrar la información irrelevante (supresión de interferencia) e inhibir respuestas predominantes o no adecuadas (inhibición) que enmascaran o dificultan la competencia del niño.
Cumplen funciones de control, supervisión o autoregulación que organizan toda la actividad cognitiva y emocional. Las más estudiadas son: la inhibición de respuestas dominantes, la planificación y monitorización, y el “shifting” o cambio; todas ellas relacionadas con la flexibilidad cognitiva (3), o la perseveración e impulsividad (4) si hay fallos en su funcionamiento. Está demostrado que cambian con la edad, son cruciales para el rendimiento social y académico, y tienen expresiones diferenciales, pudiendo explicar aspectos importantes del desarrollo típico y atípico.
Los resultados de investigaciones previas han mostrado, diferencialmente en bebés típicos y bebés con S. de Down entre 11 meses y 24 meses, la existencia de diferencias significativas en la organización lógica de la acción y los mecanismos de representación (5), así como en el distinto tipo de tutela y sus consecuencias, destacando la diferencial resistencia a la interferencia provocada por el adulto
Partiendo de estos resultados, el objetivo es conocer el funcionamiento ejecutivo temprano en grupos de bebés con cursos diferenciales de desarrollo comprendiendo también el de bebés con factores de riesgo al nacer. Focalizamos la atención en las funciones ejecutivas de: inhibición, interferencia, perseveración y “shifting” y sus consecuencias en la flexibilidad mental, el mantenimiento de un objetivo y el control de la acción a temprana edad. Esperamos conocer si existe en estas edades un gradiente diferencial de funcionamiento que pudiera explicar diferencialmente sus competencias.
MÉTODO
1. Participantes
Se estudian 28 bebés, con cursos de desarrollo diferencial: a) n=10 bebés típicos; b) n=6 bebés con patología establecida al nacer (bebés con Síndrome de Down); c)bebés con factor de riesgo al nacer: n=6 bebés con hipotiroidismo congénito y n=6 bebés con bajo peso al nacer.
Los bebés típicos se estudiaron a la edad cronológica de 1;3 años y 2;0 años. El primer registro de los bebés con Síndrome de Down, y los bebés con factor de riesgo al nacer, se realizó tras alcanzar una edad de desarrollo cognitivo equivalente a 1;3 años, independientemente de su edad cronológica y, la segunda, nueve meses después.
2. Material
El material de estímulo creado “ad hoc” consiste en una tarea no verbal que permite la ejecución de distintos cursos de acción organizada y favorece el estudio de mecanismos de variación – selección (activación – inhibición – shifting).
3.Procedimiento
Se registra audiovisualmente en un lugar conocido por el niño, su actividad espontánea con el material de estímulo, a los 1;3 años y 9 meses después, durante un tiempo medio de 15 minutos.
Se realiza un doble análisis de datos:
1) Para inferir los procesos intra- e inter-grupales confiriéndoles sentido psicológico, se aplica: (a) la Metodología de Observación Sistemática [6] para capturar fiablemente la realidad en su continuum, extrayendo y codificando las unidades de conducta y sus componentes secuenciales; (b) el análisis micro-genético del contenido de la realidad: (i) funcional, mostrando la organización secuencial; (ii) intensivo, i.e., basado en un amplio número de observaciones; y (iii) secuencialmente realizado.
2) Cálculo de las proporciones y diferencias significativas Intra e Intergrupo
Se cuantifican las unidades de conducta relacionadas con el funcionamiento ejecutivo de los bebés pertenecientes a cada uno de los grupos estudiados, procediendo a calcular la significatividad de la proporcionalidad diferencial .


RESULTADOS
Los resultados obtenidos sugieren la existencia de diferencias significativas intergrupo en la inhibición y activación eficientes:
1.- Existen diferencias en el funcionamiento ejecutivo de cada uno de los grupos estudiados a los 1;3 años y a los 2;0años, con una tendencia hacia la mayor eficacia y flexilidad, aunque hay diferencias entre ellos.
2.-Las mayores diferencias intergrupo afectan a los bebés con S. de Down en comparación con los bebés típicos. Los bebés con factores de riesgo ocuparían un gradiente entre el funcionamiento ejecutivo de los bebés típicos y los bebés con Síndrome de Down, más cercano a los primeros pero con ciertas diferencias, siendo el funcionamiento de los bebés hipotiroideos el más próximo a ellos.
2.- La principal diferencia observada intergrupos es la eficiencia en los mecanismos de inhibición/activación. Hay mayor frecuencia de la perseveración en los bebés con S. de Down -que no desaparece a los 24 meses-, asociada con una menor combinación y redefinición eficiente de la inhibición / activación (shifting). La perseveración no está presente entre los bebés típicos; entre los bebés con riesgo tiene mayor frecuencia en los bebés con bajo peso a los 1;3 años pero desaparece a los 2 años; mejora por tanto, su flexibilidad e inhibición pertinente. Además, los bebés con S. de Down son el grupo con menor mantenimiento del objetivo de la tarea (planificación).
4. Las diferencias encontradas entre los grupos estudiados pueden permitir extraer pautas de naturaleza educativa, para colaborar en la armonización del desarrollo cognitivo temprano. Estos resultados podrían optimizarse con la obtención de imágenes cerebrales.

 

 

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